Caradura Garden & Bistrot, atrevimiento y pasión

Caradura-&-Bistrot,-GranadaDescubrimos un concepto único y novedoso en Granada. Nada de Gastrobar, como mandaría la moda; poco de taberna; y mucho menos de bar,… Más que todo eso junto. Álvaro Arriaga es el único “Caradura” que se atrevería con el “Bistró” francés para renovarlo y sacarle padrón granadino.

Un espacio abierto con un toque funcional, mezcla de estilo industrial y tradicional andaluz. Un atrevimiento que denota personalidad y buen gusto desde la entrada. Cocina con cristalera a la barra para mostrar lo más importante: la ilusión que se vive entre fogones y una elaboración marca de la casa AgA. Otra cosa que se agradece es no encontrar la televisión de plasma en el local, que tanto han pervertido a los llamados “gastrobares” de por aquí, y poder recrearse con la decoración, o percibir que el leve hilo musical carece de presencia sobre el barullo de un local completo.

Las propuestas de su carta son generosas y asequibles para un gran público dispuesto a ganar en calidad y presentación. Supongo que la misma se irá actualizando por temporada y que el concepto de “bistrot” dará un poco más de juego a una carta de vinos más bien floja (6 tintos y 3 blancos) que, aunque elegantes y seguros, no terminan de encajar con el concepto de atrevimiento y frescura que trasmite el local. Al preguntar por los vinos de copeo, un simple “¿Rioja o Ribera? Pregunto por la cerveza: “se nos ha acabado el barril; sólo tengo Alhambra 1925″ -cuando veo pasar un camarero con cuatro bellos ejemplares de Alhambra especial-. Pero, señorita, ¿seguro que no les queda especial…? Al final descubrimos que la amable camarera confundía las variedades de cerveza y apenas podía orientarnos con los vinos.

Todos los detalles, incluso en la indumentaria del personal (llamativa y elegante), parecen estar controlados excepto seis chaveas dando carreras -es lo que tiene combinar “garden” y “bistrot”- que parecen divertirse enloquecidos mientras los padres se toman plácidamente otras 4 alhambras “especiales”.

Cuando llega la comanda lo hace con una presentación digna de foto; con un sorprendente juego de palabras en su título, y de sabores en el plato. Nos pregunta si tomaremos pan. -Sólo si el pan es pan de verdad, y no precocido. “son bollitos cuadrados”, -me “aclara” la camarera, dejandome con la duda de si debo seguir preguntandole por el plato, o simplemente disfrutarnoslo.

En resumen, la meticulosidad y pasión de la cocina Arriaga, con el desparpajo de un “bistrot” chispeante de atrevimiento, aunque corto de vinos, en el que repetiremos sin duda.

Epicurea G&T

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