Medina Azahara preparada para ser Patrimonio Mundial por la UNESCO

La ciudad califal de Medina Azahara (Córdoba) está a punto de vivir otro de sus momentos históricos. Y es que para una ciudad que desborda arte por cada uno de sus rincones y en todas las épocas, este fin de semana puede ser decisivo si la UNESCO incorpora a su lista de Patrimonios de la Humanidad el Conjunto Arqueológico de Medina Azahara como uno de los mayores de Europa y más excepcional de la arquitectura andalusí.

Aunque probablemente para muchos aún sea desconocido, nos permitimos este rápido acercamiento para explicaros porqué creemos que el conjunto arqueológico de Medina Azahara será incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Medina Azahara #estoyconMedina

Medina Azahara (Madinat al-Zahra), que significa “la ciudad brillante”, fue construida durante el siglo X como ciudad palatina en época del primer Califa omeya de Al-Andalus, Abderraman III, en el periodo de mayor esplendor de la cultura andalusí y como símbolo de poder frente al califato chiita que se extendía con fuerza desde Egipto amenazando el califato cordobes. En aquellos tiempos, la majestuosidad y opulencia de Medina Azahara era admirada por los embajadores más poderosos del mundo conocido. Desde Bizancio, el Sacro Imperio Romano Germánico, incluso los reinos cristianos al norte del califato, acudían orgullosos a la llamada del Califa para presumir más tarde de haber paseado entre sus grandes fuentes ornamentales, entre sus jardines de aromáticas y exóticas variedades; incluso, si eran afortunados, de haber entrado en aquellas grandes de profusa e indescifrable belleza que hacían que cualquier humano se sintiese sumamente pequeño frente al Califa. Junto a Damasco y Roma, Córdoba era la capital del mundo con más de medio millón de habitantes y un foco de expansión cultural, científica, matemática y política, con una de las mayores colecciones de libros y obras de arte del mundo, llegando incluso a acuñar su propia moneda.

La ciudad palatina se distribuía con un calculado orden a las faldas de Sierra Morena y con vistas al valle del Guadalquivir. Aprovechando el desnivel del terreno, a modo de terrazas escalonadas, en el primer nivel se encontraba el palacio y la zona residencial del Califa y su harén, donde destacaba la bella Azahara. En un segundo nivel y con una extensión de 1500 m de este a oeste, se ubicaba la zona de oficiales, guardias, visires y demás dependencias administrativas; todas ellas con la debida dispersión para permitir las zonas ajardinadas y áreas abiertas para contemplar en su esplendor el paisaje de campiña. Separado por una muralla para aislar el conjunto palatino se situaba en un tercer nivel el caserío urbano y la mezquita Aljama, todos ellos con una distribución más cerrada para proteger las partes superiores.

De aquel esplendor de Medina Azahara, hoy solamente podemos admirar un 10%, pues en menos de 30 años las guerras civiles y el expolio posterior, convirtieron la capital en la sombra de su olvido, hasta que a mediados del siglo XIX se comienza a recuperar la memoria de la mítica ciudad. Medina Azahara adquiere la categoría de Bien de Interés Cultural en 1923, y en 2017 se registra su candidatura para formar parte de la lista de Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO, que se decide desde este fin de semana. Por lo que es probable que el mundo recupere la memoria que nunca debimos perder de Medina Azahara.

Marc Muñoz

Mi nombre es Marcos Muñoz, dirijo y escribo para la revista Epicúrea. Fui socio fundador de la Asoc. Enogastronómica Petit Verdot, y creador de la "Ruta de los Vinos de Granada". También colaboro en otros medios de comunicación gastronómica y de promoción turística.