Fiebre de setas en otoño

Para los aficionados a la micología salir al monte en busca del ansiado trofeo resulta una pasión tan adictiva como suculenta, como podemos comprobar cada fin de semana en nuestros montes cercanos, el gusto de combinar en una misma jornada aire libre y gastronomía no es comparable con ningún otro para los amantes de esta delicatesen de nuestra gastronomía.

setas otoño macrolepiotaLas esperadas lluvias de este otoño han sido suficientes para que la naturaleza dormida despierte y nos ofrezca sus contrastes de vida y colorido. Para Carmen la temporada ya ha comenzado. Armada con navaja y cesta de mimbre, camina con la cabeza baja, con la imagen fija del sombrero que delate bajo la hojarasca el sabroso níscalo, la exquisita negrilla, o la codiciada macro-lepiota. Hurgando con el palo entre hierbas, rebuscando el milagro de la vida sobre la naturaleza muerta; escondido,… hasta que, como un trofeo solitario, aparece entre la broza la macro-lepiota. Carmen, una aficionada setera que no cabe en su gozo por el hallazgo, posa junto al ejemplar. Después de cortarla con delicadeza para que el próximo año vuelva a repetirse el milagro, nos muestra orgullosa su conquista, que promete compartir con sus compañeros esa misma noche en torno a una buena mesa, donde el placer de la charla con amigos rivaliza con este manjar que apenas se encuentra unos meses al año.

setas otoñoAunque en nuestro país no existen muchas variedades letales, todos los años lamentamos casos que se podrían evitar con una correcta dosis de formación y prudencia. Si queremos disfrutar plenamente de este lujo de la cocina es importante que no nos dejemos guiar ni por la apariencia ni por falsas reglas que tienen más de bulo que de norma científica. En ocasiones he oído que al cocer las setas junto a un cubierto de plata se determina la toxicidad si el cubierto oscurecía; que mojándolas en vinagre y sal se elimina la posible toxicidad,… y otras muchas leyendas que de repetidas han calado en la incultura popular. De todos estos dichos, quizá el único cierto sea aquel que afirma que todas las setas se pueden comer al menos una vez.

Pero, para quienes seáis de disfrutar de la más selecta gastronomía sin salir del restaurante os recomendamos cualquiera de los que están especializados en estos manjares, que además coinciden en plena temporada de caza, proponiéndonos una variedad de platos únicos en esta época del año.

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