Editorial Epicúrea #14

Granajoven Chef; un éxito para repetir; una gala para olvidar.

Haber sido testigos directos de la gestación de este ilusionante proyecto nos convierte en partícipes de la satisfacción por haber visto nacer una promesa de la cocina. El tiempo dirá hasta donde llegará el fulgor de esta joven sexitana que promete seguir llevando su formación en bellas artes hasta el bello arte de la cocina.

Que la organización de tan significativo evento haya recaído en la Concejalía “pequeña” del Ayuntamiento (Juventud), también es un toque de atención a quienes reparten desde la Corporación municipal: tomen nota de lo que es gestión de recursos y eficacia. Que no se les llene tanto la boca en sus discursos de lo que la gastronomía es para su Granada de tapas, y empiecen a valorar la realidad. Sí; aquí también tenemos estrellas. Unas, exiliadas donde saben verlas brillar; y otras, en ciernes, apenas lustradas por los recursos disponibles, o por la insaciable avidez que los consume en una televisión local de escaparate.

Que la gala televisiva no fue el formato más adecuado para la final fue evidente; no por falta de medios técnicos, ni por el espacio en sí, totalmente funcional para cualquier tipo de eventos. La gala televisiva puso de manifiesto una serie de fallos que tanto los patrocinadores como el público presente agradecerán que se tengan en cuenta para próximas ediciones.

Desde los fallos en el servicio de catering, propiedad de quien días antes fue galardonado con el premio “Prestigio Turístico” de Granada, hasta la pésima realización con fallos de sonido e iluminación, evidenciaron que no fue tanto la falta de capacidad sino cómo se gestionó la gala final. Demasiados detalles a tener en cuenta en próximas ediciones si queremos que la imagen del show-business no pase factura en la de los patrocinadores y colaboradores que hacen un esfuerzo extraordinario en beneficio de nuestra gastronomía y el de la colectividad.

Si realmente quieren apostar por el último baluarte de esta España desindustrializada y el motor económico de esta Granada, el turismo y la hostelería; no se queden mirando mientras arden las naves de todos los que han puesto su grano de arena – o el camión de ladrillos- para que esta primera edición salga adelante. Y con esto no me refiero a una falta de agradecimiento a todos esos colaboradores desinteresados; porque los agradecimientos, por sí solos, son como las palmaditas en la espalda a un bebe: sientan bien para ayudar en la digestión, pero hacen daño cuando el bebé aún no ha comido.

Marc Muñoz

Mi nombre es Marcos Muñoz, dirijo y escribo para la revista Epicúrea.
Fui socio fundador de la Asoc. Enogastronómica Petit Verdot, y creador de la “Ruta de los Vinos de Granada”. También colaboro en otros medios de comunicación gastronómica y de promoción turística.

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